sábado, 30 de enero de 2010

En las trincheras

Todos los días cada vez que voy y regreso de mi diario trabajo me asombra este nuevo paisaje dantesco al cual va mutando mi querida ciudad. Estamos en plena guerra y resistimos desde las trincheras los que nos damos cuenta que en todo el trayecto acechan, desde los angulos más invisible de la ciudad los chicos herederos de la miseria más absoluta. Carentes de todo vestigio de  algo parecido a una vida decente, herederos de generaciones de parias sociales, conocedores absolutos de todas las artimañas para obtener lo mínimo posible para alcanzar el único placer que conocen...la droga más barata y la felicidad instantanea y efímera. Es asombroso como si se mira un poco estan ahí, esperando, observando antes de dar el zarpazo, antes de conseguir el celular, billetera, lo que la ocasión les permita.
No voy a negar que a veces me asaltan pensamientos cercanos a lo que la mayoría desea y es que no existan, pero eso es lo que les da su existencia. No los queremos ver pero ellos saltan el cerco igual y demuestran que no son como los dinosaurios, no se van a extinguir, se van a multiplicar y cada vez seran más, porque ya somos todos ellos. De alguna manera u otra estamos todos metidos en las trincheras resistiendo.

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