martes, 14 de enero de 2014

Erzébet Báthory, la condesa sangrienta

Nace en 1560 en el seno de distinguida familia de la aristocracia húngara. Su primo sería primer ministro de Hungría y un tío suyo rey de Polonia.
A los 15 años se casa con el conde Nadasdy conocido como "El Héroe Negro", pero este va de guerra en guerra entonces la condesa se divierte con dos de sus doncellas.
Lo quería probar todo, llegando a realizar ritos satánicos tras aprenderlos de sus criadas, conocidas brujas locales que la aconsejaban todo tipo de barbaridades. Se comentaba que en sus rituales se hacían sacrificios de animales para obtener su sangre y obtener de ella “supuestos” poderes mágicos.
Sin embargo lo peor estaba por llegar. Mientras su marido vivió, poco pero algo se veían, logrando controlar al menos temporalmente sus instintos perversos. Durante esos años, tuvo varios hijos y podía haber sido nada más que una “condesa – bruja”, sin embargo, en el año 1600, muerte su marido en la guerra, quedando sola y a su libre albedrío. Así, se deshizo de sus hijos, enviándolos con familiares, y comenzó una desenfrenada carrera por intentar conservar su juventud. 

Ella ya usaba habitualmente la sangre en sus rituales, pero en un accidente con una criada, probó el contacto con la sangre humana. Completamente loca, creyó que solo así podía obtener el secreto de la eterna juventud, por lo que empezó a buscar sangre de seres humanos. Sus primeras víctimas fueron sus criadas, mediante engaños las llevaba a una torre de su castillo donde tenía instalada una cámara de torturas donde poder “saciar su sed”.
Allí cometió terribles e imperdonables actos de crueldad, entre ellos, el uso de la aberrante “dama de hierro”, un instrumento de tortura con forma de mujer de metal, hueca por dentro pero con pinchos en el interior. Cuando comenzaros a escasear las doncellas que quisieran ir a su castillo, (todas las que iban morían de “forma misteriosa”), empezó a organizar cacerías nocturnas en busca de jóvenes víctimas.
las mismas eran encadenadas y acuchilladas en los fríos sótanos bien por un verdugo, un sirviente o por la propia Condesa, mientras las víctimas se desangraban y llenaban su bañera.Mientras la sangre corría por su cuerpo se hacia lamer por sus doncellas, si alguna hacia algun gesto de asco era tortutada hasta morir.
A veces, las víctimas más sanas y bellas eran encerradas por años para irles extrayendo pequeñas cantidades de sangre mediante incisiones, a fin de que Elizabeth pudiera bebérsela y conservar su belleza.
Por once años el carruaje de la condesa sangrienta recolectaba bellas doncellas como concentrados de vida eterna.
El terror entre los campesinos de la zona era tan grande, que sus quejas llegaron a oídos del Emperador Matias II, el cual incrédulo, mandó a un primo de la condesa a investigar al castillo. Al llegar, descubrieron a la condesa y a sus secuaces en pleno ritual macabro, deteniéndola al instante y conduciéndola a prisión. Habían pasado 10 años de horror. En el juicio, todos sus cómplices confesaron sus crímenes, aunque no mostraron arrepentimiento, sus condenas fueron ejemplares: muerte cruel. Con la princesa era diferente, no dejaba de ser una de las nobles más ricas e importantes del país y su familia tenía poderosas influencias. Sin acusarla de nada, se optó por recluirla en una torre de su castillo, sola, sin ningún lujo, casi sin comida y sin posibilidad de salir. Allí sobrevivió 4 años, que imaginamos terribles, más para una persona tan cruel y soberbia como ella. Olvidada por todos, incluso cuando ya no recogía su comida, el azar quiso que la encontraran muerta, devorada por los bichos. No se hicieron preguntas, había que pasar página. Era el año 1614.
Tenia 54 años....

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